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La columna cruzada: Nadie lo quiere

Por Juan José Rodríguez Arestizabal 07 septiembre 2017

Lepe es probablemente el máximo ídolo en la historia del Club. Por menos que este papelón de Mario Salas lo echaron. Prieto es el más ganador de la historia de la UC y se fue por la puerta de atrás. Carvallo fue campeón y 10 años después lo reemplazaron por ¡el Fantasma Figueroa!

Todo futbolero sabe que esta actividad es una moledora de carne. Los procesos largos son prácticamente inexistentes, ya sea por malos resultados o por no soportar el éxito esquivo que vuelve en contra cien veces más fuerte que la onda de choque inicial. Ese concepto queda más que claro esta semana, particularmente dolorosa por la derrota en Talcahuano, amargando más aún el trago que bebimos con la roja en la altura de La Paz. Dos Bicampeones rendidos ante el cansancio y la tozudez, pero con presente, pasado y futuro ciertamente distintos.

 Ya no sé en qué piensa Salas. Jugó Ribery Muñoz – me aburre escribir con ese simple hecho- sacó al mejor del semestre y uno de sus regalones (Espinosa), sobre pobló el mediocampo y volvió a insistir con Vallejos como centro delantero. Se cansó de gritar “Dale, dale”, no puede lograr que Fuenzalida se ordene, no acierta una sola y los números hablan de un 43% de rendimiento, inflado por los seis puntos ante un rival de la B. Sin esa muestra, el rendimiento es de 29%, incluyendo una “boleta” en una final y una temprana eliminación de lo que tal vez era lo único realmente alcanzable en el semestre. Eso es Mario Salas hoy.

Lepe es probablemente el máximo ídolo en la historia del Club. Por menos que este papelón lo echaron. Prieto es el más ganador de la historia de la UC y se fue por la puerta de atrás. Carvallo fue campeón y 10 años después lo reemplazaron por ¡el Fantasma Figueroa! (tras otro desaire a Lepe a nivel intermedio). Pellicer logró la mejor versión de Católica de los últimos 20 años probablemente, y se tuvo que ir por no repetir el 2006. Con Pellegrini ni hablar, no estaba hecho para ganar decían. ¿Serán estos casos, antecedentes que retrasan la decisión de sacar a Mario Salas? ¿El temor a equivocarse con él? La diferencia en esos casos era bastante clara: la opinión era dividida y el cariño hacia ellos siempre fue grande, al menos de una buena parte de la hinchada.

Personalmente creo que no queda paño por cortar. Un técnico se puede equivocar no una, sino mil veces, pero lo que nunca debe dejar de hacer es aprender. Salas no aprende de sus errores, ya mostró todas sus cartas y debe probar suerte en otro lugar. Así como su trabajo nos hizo campeones, su nula evolución canibalizó sus opciones en un club que no puede permitirse lujos como botar el año en Septiembre. El domingo en La Florida, la dirigencia debe llevar el maletín con un sobre azul listo para ser firmado. Respetemos su paso por la UC -histórico a estas alturas- y dejemos que él decida: En el mismo lugar donde sufrió su primer gran golpe entregando el campeonato ante los itálicos tiene la opción de seguir con vida, o terminar de darse cuenta que a diferencia de los Lepe, Carvallo, Prieto o Pellicer aquí nadie lo quiere.

¡Vamos Católica!

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