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La otra columna alba: Carácter y táctica

Por Fabian Campos 28 agosto 2017

Un clásico que comenzó con una propuesta de intensidad altísima que no bajó hasta los 25 minutos del primer tiempo. Ambos se presionaron alto y provocaron imprecisión en el rival. Aunque fue una función cumplida por los delanteros de Colo-Colo, Nicolás Orellana y Esteban Paredes, lo que provocó el desequilibro. Los punteros se turnaron para bajar hasta mitad de cancha con el objetivo de quitarle la pelota a la primera salida de la U y también con la misión de pivotear de espalda los balones en el medio, lo que hacía que los centrales azules perdieran la referencia de marca y los contenciones se confundieran, lo que resultaba en espacio libre para Jorge Valdivia.

Un ejemplo perfecto de lo anterior, es el primer gol de Colo-Colo, con Paredes recuperando, Mago recibiendo libre y con ventaja. Después de eso, te matan y mataron a la U. Esto sucedió durante los primeros 45 minutos, lo que significa un gran esfuerzo para los delanteros. Tanto es así, que Nicolás Orellana ya no apareció más el segundo tiempo por el gran desgaste que hizo en la primera etapa. Lo destacable es que Esteban Paredes no solo aguantó, sino que estuvo en excelente forma hasta el minuto 90. Impresionante el Supertanker.

Otro punto importante fue la altura donde Colo-Colo se paró en la cancha luego de cada gol. A diferencia del clásico anterior, donde empataron 2-2 en el Nacional, el Cacique no se echó atrás excesivamente después de convertir, solo se replegó unos 15 metros dejando a un equipo más corto y con muchas opciones de recuperar en el medio para provocar salidas rápidas. En el único momento que se echó bien atrás, fue cuando iba ganando por 2 a 0, justamente cuando la U jugó mejor. Luego corrigió y sacó ventajas en la segunda mitad.

Pero estas claves tácticas, que funcionaron muy bien, necesitaban de tres elementos fundamentales; agresividad, efectividad, despliegue. En general, se vio a un Colo-Colo muy intenso. En lo específico, la defensa destacó en este aspecto, sobre todo Matías Zaldivia y un recuperado Julio Barroso. Respecto a la efectividad, no hay mucho que decir, se ve que aumenta el hambre y concentración de los jugadores para finiquitar en los clásicos, eso es algo a trabajar para el resto de los partidos donde hay menos chances o espacios para marcar. Y el despliegue fue importante. Todo el equipo se movió y colaboró generando duplas de marca. Principalmente estas funcionaron para anular a los laterales azules.

Nuevamente se hace un buen planteamiento desde la pizarra para estos partidos importantes y los jugadores responden con gran carácter en el Monumental. Sin lugar a dudas, los antecedentes este año no nos permiten fiarnos de que se alcanzará la regularidad. Aunque hay dos elementos muy importantes que son fundamentales y se repiten cuando Colo-Colo gana; un equipo corto y una defensa agresiva que achique y anticipe, evitando echarse hacia atrás.

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