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La columna oro y cielo: Oye, te hacen falta “Vitaminas”

Por Rincon Oro y Cielo 21 agosto 2017

La “Vitamina” estuvo cargada en el entretiempo, puesto que los Viñamarinos, salieron con una actitud diferente al campo de juego

Tarde soleada de domingo, buen horario y un rival distante en la tabla de ubicaciones, la mesa estaba tendida para que el cuadro de Everton se encumbrara, nuevamente, en la parte más alta del presente Torneo de Transición.

El partido se inicia con un cuadro viñamarino que toma la iniciativa, como era de esperarse, sin embargo, poco a poco, empieza a ceder terreno a costa de sus propios yerros a un cuadro visitante que no sumaba aún puntos en las tres fechas anteriores.

De hecho, a los 10 minutos, luego de que un errático Camilo Rodríguez trastabillara al borde del área mayor, Joel Acosta ponía la sorpresa en Sausalito con un sorpresivo remate cruzado que Eduardo Lobos no alcanza a controlar; Baldazo de agua fría y a remar desde atrás.

Luego de la apertura de la cuenta, parecía que el pleito se hacía aún más complicado para el cuadro “Ruletero”, los errores en la salida y pases errores se acumulaban con el rápido correr de los minutos; Rápidos, salvo cuando Miguel Pinto demoraba las reanudaciones en cada oportunidad que tenía, provocando la impaciencia en toda la fanaticada viñamarina.

Pocas llegadas de peligro y el juez de la contienda, Francisco Gilabert le ponía término a la una primera fracción para el olvido.

La “Vitamina” estuvo cargada en el entretiempo, puesto que los Viñamarinos, salieron con una actitud diferente al campo de juego, ante un rival que jugaba de manera simple y con pocas zozobras. En el minuto 50, se instalaba la confirmación del renacer futbolístico de Everton, Patricio Rubio es derribado en el área y se cobra la pena máxima: penal que ejecuta de manera soberbia el mexicano Iván Ochoa, dejando sin opciones a “Super Baby”, la especialidad del volante central.

Parecía que el impulso iba a provocar el desequilibrio en favor de los dirigidos por Pablo Sánchez, pero aunque Everton mejoró mucho el juego en razón a la primera fracción, no fueron tantas las llegadas de peligro. Las más claras, un fuerte cabezazo que saca a mano cambiada el golero Pinto y un disparo que eleva Juan Cuevas la borde del área chica. Ambos técnicos movieron piezas y trataron de hacer mejorar a sus respectivas escuadras, pero el placard no se volvió a alterar.

Lo mejor: El apoyo de los poco más de 8 mil evertonianos que nunca dejaron de alentar y brindaron un cálido ambiente para un partido que lo ameritaba. Las vitaminas, se echaron de menos, sobretodo, durante el primer tiempo.

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