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Hace 2 meses

Por Diego Bastarrica 26 julio 2017

Varios exiliados han retornado a casa como diría Illapu: “a saciar mi sed de ti” querido Campeonato Nacional. ¿Pasaremos de décadas de fracasos a nivel continental en los clubes a un renacer sólo porque nos volverán a gobernar los “largos?

“El hombre de la transición continúa transiciendo”…Plan Z- Extinto Canal 2 Rock and Pop


Vaya nombre y carga simbólica que tiene el nuevo torneo del fútbol chileno: “Transición”. Palabra histórica en Chile que está asociada con ese caminar lento, bajo sospecha, con cierto enfado, con incertidumbre, en la cornisa de la “nueva democracia”. Palabra que envuelve con un velo de adolescencia tardía a millones de compatriotas: esperanzas, sueños que se abren, nuevas demandas, renacer y recuperación de derechos que cada cuanto chocan con el poderoso muro invisible del poder entre las sombras.

Nombre de este campeonato nacional que está por empezar que resuena a letanía sin respuesta, a eco de una eternidad sin cambios, a rechifla por las ilusiones perdidas.

¿De qué se trata esta Transición que nos plantean? ¿Pasaremos de décadas de fracasos a nivel continental en los clubes a un renacer sólo porque nos volverán a gobernar los “largos?

¿A qué le llamamos Transición realmente? ¿Será acaso la posibilidad de que nuestros equipos ordenen sus finanzas, sus planificaciones, sus esquemas juveniles, sus trabajos de largo aliento?

¿Qué Transición es la que viviremos? ¿Será por fin la igualdad para todos que planteaba un utópico Mayne-Nicholls, o seguirán dominando los poderosos? ¿Serán mejores condiciones laborales para los futbolistas, contratos dignos y sin fines abruptos a mitad de temporada? ¿Será el regreso de los refuerzos de calidad de antaño y la salida sólo después de un año al menos de nuestros cracks al extranjero?

¿Transitaremos a la justicia deportiva ganada en cancha, donde los mejores nos representen en la Copa Libertadores y en la Sudamericana y donde el más capo en 30 fechas es el Supercampeón sin copas inventadas de por medio? ¿Será acaso el fin de las rachas y de la irregularidad?

No sabemos realmente nada…ni la velocidad en que el tiempo hará sus transformaciones…ni cuántas de las ilusiones vacías podrán llenarse cuando este torneo termine y cambiemos nuevamente nuestro estado al original “de febrero a diciembre”, ni tampoco sabemos el por qué esto que arranca ahora se llama “Transición”.

Signo de esta declaraciones de intenciones de limpiar todo lo sucio y de volver a germinar en el fútbol chileno la semilla de un nacimiento institucional ordenado y con proyección deportiva, es que varios exiliados han retornado a casa como diría Illapu: “a saciar mi sed de ti” querido Campeonato Nacional.

Entre abrazos estos nostálgicos serán el símbolo de esta “Transición”. En la magia de sus goles, pases al vacío, pierna fuerte, garra y corazón se fundirá el canto popular de que “la alegría ya viene”. Desde el tablón nos abrazaremos albos, azules, cruzados, caturros, hispanos, itálicos, árabes, ruleteros, dragones celestes, mineros, celestes, acereros y un largo cordón umbilical de Arica a Magallanes para vivir con esperanza este nuevo renacer.

Amables y atentos compatriotas, lo más probable eso sí, es que nuestro incrédulo e impaciente entusiasmo por este nuevo torneo sea como el volar de los pájaros de fuego: extraño, condenado a no mirar atrás, vacío, rodeado y llorando por un siglo.

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