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Hace 5 meses

Por Diego Bastarrica 06 junio 2017

El periodista Felipe Herrera se sumergió en el mundo de los vilipendiados “hombres de negro” en nuestro fútbol. Desde el cruel y peligroso amateurismo hasta el “Club del Poker” hay en su libro “Juez y Parte”.

¿Por qué ellos dan justicia en un partido? ¿Con qué derecho? Y creo que ni ellos mismos lo tienen muy claro. Esa es la reflexión de Felipe Herrera, periodista de la Universidad Diego Portales y autor del libro “Juez y Parte”-Historias de Árbitros, recopilación de entrevistas y relatos sobre los hombres cuya madre sale a colación todos los fines de semana en los pastos del balompié criollo.

A través de ocho capítulos, Herrera recorre desde las pellejerías y peligros de las canchas amateur, hasta el escandaloso “Club del Poker” de Mario Sánchez, pasando por las historias de Carlos Chandía y los Robles, la dinastía de los Gamboa y Barbra, una valiente mujer que incursiona en un mundo ajeno.

“Los árbitros no son muy populares, y creo que ahí había una oportunidad para hablar de una profesión invisible. Todos los fines de semana periodistas, hinchas y gente ligada al fútbol los vemos en una cancha, y los obviamos. Claro yo quería darle una profundidad al “personaje”, más allá de la anécdota o el mal cobro, porque es ingrato que para hacer el trabajo bien, deban pasar desapercibidos”, comienza relatando el periodista.

¿Cómo fue para Herrera entrar en este mundo tan poco llano a abrir sus fronteras, tan poco dado a mostrar sus tarjetas fuera de la cancha?

“Los árbitros chilenos prefieren el bajo perfil, e intuyo porque hay una alta competencia en el rubro de los árbitros. La carrera arbitral desde el INAF, pasando por divisiones inferiores, y el profesionalismo es ultra competitivo. Hay sólo 7 árbitros FIFA en Chile y sólo tres o cuatro van a competencias internacionales y dos estarán en partidos de selección. Pero así y todo no fue un mundo difícil de entrar para hacer este libro”.

La primera historia, cuál metáfora de la vida y obra de un árbitro, habla sobre Luis Segovia, juez amateur que deja literalmente hipotecada su vida en un campo de tierra de Puente Alto.

¿Tiene seguro de vida?- preguntó el carabinero
¿Por qué?- respondió Luis Segovia
Porque la última vez que jugaron estos equipos, acuchillaron a dos colegas suyos- remató el policía.

“El árbitro Segovia es la primera historia porque es un buen arranque para explicar el origen del arbitraje en Chile. Hay en esa historia un sentimiento y representación de lo que pasa en la cancha. Alguien que arbitra sin nada a cambio más que el gusto de hacerlo, es un exponente del amateurismo en su expresión pasional. “Nosotros hacemos una labor social, vamos incluso dónde los pacos no van”, decía un entrevistado para reflejar esto”, comenta Felipe.

Una de las anécdotas profesionales más sabrosas del libro, da cuenta del famoso “Club del Poker”, donde se acusó al ex mundialista Mario Sánchez de arreglar designaciones de colegas en la primera división.

Mario Sánchez es muy de la vieja escuela, él cree mucho en esto de los favores entre amigos. En su época cuando era presidente de la Comisión de Árbitros de la ANFP efectivamente todo se manejaba con más secretismo y las designaciones eran entre cuatro paredes”

“El tema del Club del Poker no era una mafia. En Chile no existe una mafia de árbitros que arreglen partidos. Eso desde el caso OREMA a mediados de los 80, donde estaba Alfonso Martínez que junto a dos árbitros asociados arreglaban encuentros para ganarse la Polla Gol. El Club del Poker era una junta de amigos, y su error fue eso y Sánchez lo reconoció. Se juntaban en su casa, jugaban poker, se tomaban unos “copetes” y ahí se designaban a modo de amigo los partidos. El funcionaba muy de la lógica del club de amigos, algo muy noventero, de un país menos transparente saliendo de la dictadura. No justifico a Sánchez, pero lo entiendo”, manifiesta el autor de “Juez y Parte”.

Otro de los relatos interesantes de este libro es el de Barbra Bastías, una de las primeras mujeres en incursionar en el arbitraje en Chile.

“Una árbitra mujer como Barbra es una extranjera en este mundo. A ella le costó mucho, y tenía en su vida personal un “rollo” muy grande con las figuras masculinas, por el abandono de su padre de chica por ejemplo. Y desde la deportividad ella consigue su revancha. El arbitraje es un sub-deporte del fútbol, es como el arquero que también juega un deporte aparte. Hoy está Loreto Toloza en Primera B, pero el espacio para las mujeres en el fútbol es un reflejo de nuestra cultura machista”, sostiene Felipe Herrera.

“Juez y Parte” es un relato dividido en ocho capítulos, con una mirada humana de un personaje tan propio y a la vez ajeno en esta danza del balón. Un anti-héroe que Felipe Herrera intenta humanizar. Un hombre de negro, quizás más blanco de lo que nosotros creemos.

“A mí lo que más me importa del libro, es que la figura del árbitro se universalice, aterrizarla, y dejarlo como una figura que tiene más en común con el ciudadano de a pie que Alexis Sánchez o Vidal. Mi pretensión, que es muy pretenciosa e ingenua al mismo tiempo, es que cuando la persona lea el libro, y vea un partido de fútbol y quiera putear al árbitro…se ponga un poco en el lugar de él”.

Si quieres tener “Juez y Parte”-Historias de Árbitros, escribe directamente a Ediciones Cinco Ases (contacto@cincoases.cl). Ahí está con un 30% de descuento, y queda en $6.500.

También en “Qué Leo” del Parque Forestal de Ñuñoa, y en las librerías Antártica, a $8.100.

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