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La otra columna alba: Con la mesa servida

Por Fabian Campos 02 mayo 2017

Otra fecha más en que todos los rivales jugaron para Colo Colo. El equipo llegó al Monumental sabiendo que, de ganar, superaba a sus rivales por tres puntos. La cancha estaba llena, solo había que ir con carácter a ganarlo.

Es cierto que el partido fue duro tácticamente, donde Palestino presionó alto, modificó su esquema para quedar con superioridad en defensa y se presentó con personalidad a jugar con todo el estadio en contra. Pero aquí el equipo debía demostrar que tenía el hambre para campeonar.

Primer tiempo complejo donde el Cacique logró encerrar a Palestino los últimos 10 minutos, así encontró premio con el penal. No voy a criticar a Paredes, solo decir que el equipo logró marcar la diferencia en esa etapa, lo que se necesitaba para abrir el partido.

En el segundo tiempo también Colo Colo comenzó pasando por encima, Palestino contragolpeó y parecía no haber medio campo. Ese fue el momento clave del partido. Los cambios estaban cantados, debía entrar Morales y Véjar, lo que más tarde se hizo, pero fue el DT árabe quien se adelantó y cambió el juego con el ingreso de Franco Masurek a los 53’. Con eso ganaron la mitad de cancha y se afirmaron atrás. Tanto que el local nunca más pudo entrar con claridad, más allá de que tuvo mucho el balón.

Entonces, Colo Colo lo hizo bien, perdió un penal y luego en el duelo de técnicos donde es necesario modificar jugadores, puestos y/o funciones según lo que se está viendo en la cancha, lo ganó el otrora ayudante de Guede, el DT Germán Cavalieri. Desde ese movimiento, el ingreso tan obvio de Morales y Véjar queda desvirtuado y pasó lo que pasó; un equipo chocando contra una defensa muy bien parada.

No podría terminar este análisis sin mencionar la sobriedad y personalidad con que Álvaro Salazar afronto este partido aprobando absolutamente como golero para jugar hasta final de temporada. Otro punto alto, altísimo, fue Fernando Meza. Quitó todo, tuvo un gran despliegue, hasta trancó con la cabeza. En este partido demostró que es el único refuerzo de esta temporada, a diferencia de González y Morales que solo son incorporaciones que prometen.

Respecto a Guede, mostró una variante interesante. Dado que Suazo y Figueroa estaban volanteando y saben defender muy bien, el técnico soltó a Meza y Campos para que pasaran permanentemente rompiendo líneas y sorprendiendo a la defensa que perdió referencia de marca. Una buena variante para un equipo muy Valdés dependiente.

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