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La columna cruzada: Esto es Católica

Por Juan José Rodríguez Arestizabal 02 mayo 2017

Puede ser la fecha -364 días después de la tarde gloriosa frente a Audax-, el rival de turno y la posibilidad de bajarlos de la punta a la cual no entiendo muy bien como llegaron. Incluso puede ser que se haya jugado el día de mi cumpleaños, pero la verdad todo eso da igual. Algo distinto vibraba en mi llegada a San Carlos de Apoquindo.

Todo cambió cuando repasé la lista de 11 jugadores que saltarían al campo de juego. Para ser sincero, no podía creer como El Comandante podía regalarle el campeonato a los archirrivales alineando a Bravo y Espinosa desde el arranque. Lo de Costanzo y Gutiérrez ratificaba el que este era un equipo “B” en el papel más allá de que son dos que por nivel podrían ser titulares fácilmente. Sea como sea, tras los primeros diez minutos de partido nos tenían a todos los hinchas de la franja sencillamente estupefactos.
¿Qué pasa después del gol de Mora? Despertó la UC, es cierto, pero acá el tiritón de pera del rival fue evidente. Lesiones aparte, sinceramente no sé qué vinieron a buscar a San Carlos de Apoquindo. Ese estadio que tanto les gusta nombrar, invierten plata en disfraces, lienzos. Cantan, bailan, se sacan fotos. Para que al final del día, se le congelen las piernas no sólo a sus jugadores, sino al medio millar de hinchas que con su silencio sepulcral desde el gol de Fuenzalida hasta el minuto 90, abandonaron definitivamente a los pobres hombres de Hoyos quien no se qué tendrá que hacer de ahora en más -ni me interesa- ya que la mentira del semestre se acabó.
Enorme partido de muchos del plantel. Notable la dupla de centrales aún cuando Mora no dio mucho trabajo siendo objetivos: hace un año le temblaron las piernas en nuestra cancha, y el sábado no fue la excepción con otra camiseta.Consagratorio lo de Lobos, se le vio mejor a Buonanotte, enorme lo de Espinosa, el Plancha me emocionó en cada tranco que buscaba mover su generoso abdomen y Parot mostró una vez más que está a nivel de selección. Tiene que cuidar más eso sí el no pegar planchazos con su pierna invisible, ya que más de algún mitómano se podría lesionar.
Cerremos con el Pájaro. El de verdad, no el que trata de ocultar las plumas bajo piel de león. Qué partido jugó Roberto Gutiérrez, uno de poca continuidad en el semestre pero que en las pocas que tuvo aportó con creces. Esto es lo que le faltaba sin duda: un clásico universitario inolvidable, algo que por años buscó y por fin se le dio. Sin duda es una alternativa real para lo del Miércoles, donde nos jugamos el todo o nada por la Copa, y donde la convicción es la clave para traerse un buen resultado desde Maracaná, la misma que bastó para estirar la paternidad sobre el eterno rival en nuestra casa. Vamos que se puede, esto es Católica!
¡Vamos Católica!

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