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La columna de Bastarrica: Bielsismo vs Sampaolismo

Por Diego Bastarrica 10 mayo 2017

Soy Bielsista y no tengo empacho en reconocerlo. Comulgo con su forma de mirar no sólo lo que pasa en una cancha, sino que la trascendencia más allá del rectángulo de pasto verde.

“El fútbol es tan generoso que evitó que Bilardo se dedicara a la medicina”, César Luis Menotti.

“Al equipo le pido concentración. Un médico tiene que estar doce horas concentrado para que no se le muera el paciente; yo pido 90 minutos nada más…” Carlos Salvador Bilardo


El mundo se divide y siempre ha querido hacerlo. De manera natural ese inmenso bloque continental llamado Gondwana se quebró para poner las cosas en su justo lugar; así también postuló Darwin con su separación entre las criaturas, pasaron los dinosaurios, los grandes mamíferos, las civilizaciones antiguas, los pobres y  los enfermos. En esa constelación de astros se desalinea el hombre, entre credos religiosos, facciones políticas y por supuesto por ese invento maravilloso llamado fútbol.

Porque desde tiempos inmemoriales en que el balón es expresión de festividad, han existido los cismas: Maradona o Pelé; Messi o Cristiano Ronaldo, Boca o River, Real Madrid o Barcelona, Colo Colo o Universidad de Chile, Sanguche de Potito o Mechada Palta, Menotti o Bilardo, Salas o Zamorano, Alexis o Vidal, Corneta o Vuvuzela, Claudio Palma o Pedro Carcuro y un largo etcétera que da vitalidad al hinchismo como forma de hábitat social.

Por eso, nada nos sorprende en esta nueva disputa filosófica-futbolera entre las dos rocas re-fundacionales del siglo XXI del fútbol chileno: los técnicos argentinos Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli.

Debate que el querido “Loco” inició en un foro en Sao Paulo, donde fue consultado sobre su “discípulo” casildense.

Sampaoli no es un discípulo mío, él es mejor que yo. Una de las virtudes para un entrenador es la flexibilidad, pero yo no cedo en mis ideas y lo digo como un defecto. Sampaoli en cambio sí cede en sus ideas y eso lo hace mejor que yo”.

Basto ese concepto del ex DT de la selección chilena y de Newell’s y la albiceleste para que las redes sociales y los programas especializados se encendieran: Qué si era una ironía sutil del rosarino o más bien humilde admiración; que si es justo hacer la comparación entre el maestro y el aprendiz; que si sólo los títulos configuran una supremacía histórica o si la evolución justamente consiste en superar las enseñanzas del mentor y transformarlas en un exitoso camino personal al triunfo.

Bueno, como todo en la vida se mira desde un lado del cassette, y entendiendo que siempre hay A y  B al que es necesario pertenecer, yo me valgo de esta tribuna para declarar mi afiliación futbolera en esta discusión.

Soy Bielsista y no tengo empacho en reconocerlo. Comulgo con su forma de mirar no sólo lo que pasa en una cancha, sino que la trascendencia más allá del rectángulo de pasto verde. Admiro su idealismo, su dogmática forma de parar a sus equipos, su ideario de buscar el arco contrario siempre, su disciplina táctica, pero por sobre todas las cosas admiro su manera de conectarse con el lado humano desde el silencio contemplativo, desde la mueca de sonrisa, desde el apretón de manos, y desde esa óptica social donde las cosas sencillas de la vida son la única bandera de lucha posible para triunfar en plenitud.

Admiro esa avalancha discursiva, las contradicciones y luchas con las palabras que provocan un tsunami de horas y horas de conversación. Idolatro el reconocimiento del fracaso como fórmula para ponerse de pie y adscribo a no tranzar los principios de la profesión y a no profanarlos.

Reconozco la importancia de la formación y de la construcción de escuelas de pensamiento, doctrinas,  conceptos, tácticas y entrenamientos basales que puedan ser moldeados.

Creo en la derrota y en la capacidad de la redención y la resurrección. Prefiero la tonta “humildad”. Disfruto con que por fin la historia nos llame triunfadores, pero me gusta pensar que como en la vida misma, hay una manera de hacer las cosas que nos dejará liberados de espíritu sabiendo que tratamos de contribuir a un camino más integral.

Valoro y pongo en práctica el gusto por tomar desafíos en la vida, esas rutas complejas sólo para valientes, esos caminos estrechos hechos para un vaquero en la medianoche.

Admiro profundamente la capacidad de reconocer la maldad y evitar las tentaciones y saber decir que NO.

Bueno…basta de cháchara política y moral, la verdad es que no tengo que darle explicaciones a nadie. Soy Bielsista…Gracias por los títulos Sampaoli, y gracias por aprender tan bien la lección de tu maestro, pero me quedo con la locura. Punto final.

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