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Hace 2 meses

Por Juan José Rodríguez Arestizabal 17 abril 2017

Esto se llama falta de actitud y de respeto frente a la oportunidad histórica de alzar un tricampeonato, el cual quizás cuántos años pasen para poder volver a pelear

Vergonzoso lo de anoche. Y esto ya no tiene que ver con el funcionamiento del equipo o los malos cambios de Mario Salas. Esto se llama falta de actitud y de respeto frente a la oportunidad histórica de alzar un tricampeonato, el cual quizás cuántos años pasen para poder volver a pelear.

¿Había que ponerle la camiseta de Flamengo o San Lorenzo a los itálicos para jugar un poquito más a algo? Lo de Fuenzalida es más que preocupante y duela o no, debe “comer” banca un rato para retomar su nivel. Se ve enormemente agotado, al igual que Parot a ratos –lo mejor de la UC en 2017, pero que necesita un descanso- tratando de cubrir lo que el resto de la defensa no puede ante la ausencia de Lanaro o en este caso de Kuscevic quien había sido el reemplazo del central argentino. Y el equipo lo sintió.

Equipo fantasma en mediocampo. Kalinski es incapaz de jugar en una cancha artificial y Lobos no da el ancho si es que de sacar la tarea adelante se trata. Es cierto que debe ser el último en quien recaiga la responsabilidad del juego del equipo pero los grandes jugadores se miden por el cómo aprovechan las escasas oportunidades que tienen de tomar el liderazgo –tal como hizo Carreño en su momento- y si bien su rendimiento califica con un “cumple”, es lamentablemente el promedio del equipo el que lo está obligando a algo más. Y es ese “algo más” precisamente lo que le falta al joven volante, al menos hasta ahora. Buonanotte es el llamado a ser el distinto dentro de la cancha y sigue pesando poco y nada en grandes momentos de los partidos salvo alguna genialidad que esta vez no llegó, Silva genera juego y habilitó magistralmente en el primer gol pero lamentablemente sin goles todo se torna cuesta arriba. En ese sentido debe sentir la presión de tener a un goleador de la casa como Roberto Gutiérrez, quien parece quedarse corto con los minutos en cancha, y que ante la eventual desconexión que hay entre las dos líneas superiores, debiese sumar mayor protagonismo, incluso como titular.

Sobre el Huaso es mejor omitir los comentarios por el enorme respeto que le tenemos, pero para nadie es un secreto que no puede ser titular si estás peleando algo en serio. Al rival no le importa su historial, y si un delantero tan limitado como Riquelme se da un festín no es mera casualidad, tal como no lo es la nefasta combinación de cambios que El Comandante experimentó en La Florida. Espinosa probablemente está jugando sus últimos minutos con la franja tras dos partidos para el olvido, lo dicho con Gutiérrez –jugó poco- y Cordero tuvo una intrascendencia que no permite evaluación objetiva tras ir con tres goles abajo.

Para rescatar, el partido de Noir y no mucho más. Es que después de comerse cinco goles frente a un equipo menor no hay mucho que aplaudir, más aun cuando era la última oportunidad de sumar una luz de esperanza, para finalmente terminar mordiendo el caucho artificial luego de varios partidos sin perder. Y duele hacerlo de una forma tan humillante como aquel 0-2 frente a los albos, en una jornada en que pudieron ser cinco también, pero que al menos era coherente con un bajísimo momento a todo nivel. Hoy estamos peleando la copa en el grupo más difícil de todos, y es esa discordancia la que frustra más todavía, al dejar en evidencia cómo el estado anímico lo pone el rival de turno y no el simple hecho de querer romper la historia.

Las balas están puestas en Buenos Aires. Ese partido es al todo o nada, y es Salas el encargado de usar bien el producto que tiene. Una derrota pondría los ojos en Curitiba con la calculadora en la mano, la misma que tiene un solo uso porque en el plano local las combinaciones simplemente se acabaron. Era el día para resucitar, y terminamos resucitando –para variar- al “muerto” que nuestros rivales directos supieron “boletear”. Veamos si al menos mantenemos la línea y mostramos la otra cara de la moneda en el plano internacional, y veamos si de tanto “hacer agua” le aguamos la fiesta a los que quieren venir a pasear a San Carlos soñando con la estrella que se nos fue.

¡Vamos Católica!

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