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La columna de Bastarrica: Liberen a Nicolás…

Por Diego Bastarrica 15 marzo 2017

El joven Córdova aprendió que vale muchísimo trabajar con fuerza y convicción, pero más sirve si eso se traduce en números positivos

“Ya sé que todo se podría acabar

Ya sé y qué (y qué)

Así no odio más

Así no amo más

Así no limpio más

Vacaciones en el más allá”, “Vacaciones en el más allá”, Pedropiedra

Somos un milagro científico, no sólo somos una larga y angosta faja, sino que el único país del mundo donde la distancia entre la tierra y el cielo es mínima. El territorio mágico dónde la noche sepulta los rayos del sol ganándole a la velocidad de la luz y dónde el frío congela los huesos en cuestión de segundos.

Por eso no es de extrañar que al novel técnico Nicolás Córdova la guillotina le haya calzado en la medida justa en el cogote luego de seis fechas del Torneo de Clausura y un partido de Copa Sudamericana donde Palestino hizo aguas ante el débil y desconocido Atlético Venezuela en el Estadio Nacional.

Pero el DT de ojos grandes, formado como jugador en Colo Colo por allá por 1997 y que hizo gran parte de su carrera como futbolista en la península italiana, tenía clara la película y sabía que para que un libreto cumpla la coherencia de la macabra industria hay que rezar ciertos parlamentos: “Los resultados mandan”.

Y así no más fue, a pesar de una gran campaña en 2016 con el conjunto árabe, llenando de orgullo a la colonia, y donde logró meterse en los cuartos de final de la Sudamericana (quedó en el camino ante San Lorenzo de Almagro); a pesar de que armó una base de juego dinámica y sin temor con intérpretes ágiles y disciplinados como Francisco Sierralta, Agustín Farías, Esteban Carvajal, Diego Torres, Leo Valencia y Leandro Benegas, y a pesar de dar una identidad colectiva a los tetracolores que no generaba entusiasmo desde la era de Pablo Guede.

Pero bueno…Nicolás tenía una dimensión de la realidad demasiado arraigada en su formación, esa misma que tanto se ve con recelo. Porque claro, en Italia que es cuna del pragmatismo y dónde el resultado es rey, el joven Córdova aprendió que vale muchísimo trabajar con fuerza y convicción, pero más sirve si eso se traduce en números positivos. Es la lógica casi científica que incluso a estos “azurra” con sangre latina les ha servido de base para conquistar sus grandes triunfos históricos.

Porque en el Centro Técnico de Coverciano, que pertenece a la federación italiana y donde entre 2009 y 2013, el ex DT de la sub 20 cursó la carrera de entrenador UEFA A, una de las cosas que hay que aprender es que la cosa es sin llorar, que si los jugadores no responden, y si se te soltaron las riendas, y ya no hay forma de enrielar el desastre, es mejor soltar para que el ciclo de la vida continúe y otro con mayor fuerza pueda desde el cambio revertir lo que se pudrió por el desgaste.

En esa decisión de dar un paso al costado después de rozar el éxito y el prestigio, hay coraje y mucha convicción de que hay que aceptar las cachetadas que pone la vida, aun cuando los agoreros de la negra noche crean que la tormenta debe quedarse eternamente como un diluvio universal sobre la cabeza de Nicolás.

Es posible que la revancha, porque vaya que el camino otorga esa vía tras recorrer la Avenida Fracaso, llegue lejos de la geografía vetusta y angosta que quiere aprisionarlo. Más temprano que tarde la liberación aparecerá en el camino del ya quizás no tan novel entrenador. Sólo ahí sabremos de que estuvo hecha la siembre. Sólo ahí sabremos si los resultados ganan al final de la carrera.

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